01/06/2026
𝐃𝐄𝐒𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐌𝐈𝐋𝐈𝐓𝐀𝐍𝐂𝐈𝐀
𝐸𝑙 𝑜𝑟𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑜𝑙𝑣𝑖𝑑𝑎𝑑𝑜: 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑒𝑙 𝑔𝑜𝑏𝑖𝑒𝑟𝑛𝑜 𝑙𝑒 𝑑𝑖𝑜 𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑝𝑎𝑙𝑑𝑎 𝑎 𝑠𝑢𝑠 𝑓𝑎𝑚𝑖𝑙𝑖𝑎𝑠
Por Shalom De La Rosa
Gobernar es resolver lo básico. Esa es, quizá, la responsabilidad más elemental de cualquier autoridad. Sin embargo, en el municipio de Aguascalientes pareciera que esa premisa se ha ido perdiendo entre discursos, estadísticas y actos protocolarios. Lo básico no está llegando a miles de familias. Mucho menos al oriente de la ciudad, donde la sensación de abandono crece cada día entre quienes esperan que el gobierno cumpla con aquello para lo que fue elegido.
Seguridad: cuando la autoridad deja de ser solución
Durante años se ha insistido en presentar a Aguascalientes como una de las ciudades más seguras del país. Los informes oficiales hablan de estrategias exitosas y resultados alentadores. Pero basta recorrer las calles de colonias como Villas de Nuestra Señora de la Asunción, Ojocaliente o Pericos para encontrar una realidad muy distinta.
En estos lugares, muchas familias ya no solo viven preocupadas por la delincuencia. También han comenzado a desconfiar de quienes deberían protegerlas. Los relatos sobre abusos policiales, retenes utilizados para extorsionar o patrullas que simplemente no aparecen cuando se les necesita se han vuelto cada vez más frecuentes.
Cuando una persona siente más temor al encontrarse con una patrulla que con un delincuente, algo profundo se ha roto en la relación entre ciudadanía y gobierno. En el oriente, la seguridad no llega con la fuerza ni la eficacia que se presume desde los escritorios. Y, en ocasiones, cuando llega, termina agravando los problemas que debería resolver.
Empleo: trabajar más para vivir menos
Los indicadores económicos suelen utilizarse como evidencia de éxito gubernamental. Se celebra que la tasa de desocupación estatal haya alcanzado 2.14% durante el primer trimestre de 2025, pero pocas veces se habla de la calidad de esos empleos o de si permiten a las familias vivir con dignidad.
El salario promedio mensual se ubicó en $5,330 pesos, una cifra menor a la registrada en el trimestre anterior. Para miles de hogares, esa cantidad resulta insuficiente para cubrir renta, alimentación, transporte y educación.
La contradicción es evidente. Mientras se presume la llegada de inversiones y la generación de empleos, en el oriente de la ciudad las familias continúan realizando verdaderos malabares para llegar a fin de mes. Ahí se concentra buena parte de la fuerza laboral que sostiene la actividad económica de Aguascalientes. Sin embargo, 40.9% de las personas ocupadas permanecen en la informalidad, sin acceso a seguridad social, pensiones o derechos laborales básicos.
Son trabajadores de la industria, de la maquila, del comercio y de los servicios. Son quienes mantienen funcionando la ciudad todos los días. Pero la ciudad, y particularmente sus autoridades, parecen haber olvidado corresponderles.
Educación: el rezago también tiene territorio
Las cifras oficiales señalan que Aguascalientes registra un rezago educativo de 20.5%, por debajo del promedio nacional. El dato es cierto, pero incompleto.
Detrás de ese porcentaje existen rostros, historias y comunidades enteras donde las oportunidades siguen siendo limitadas. En el estado, 18,285 personas no saben leer ni escribir, 63,260 no concluyeron la primaria y 157,427 no terminaron la secundaria. En total, son 238,972 personas que carecen de educación básica completa.
El problema no se distribuye de manera uniforme. Tiene zonas donde se concentra con mayor fuerza, y el oriente de la ciudad es una de ellas.
Mientras se anuncian inversiones millonarias en infraestructura educativa, muchas plazas comunitarias continúan operando con limitaciones.
Para una madre soltera que debe elegir entre trabajar para alimentar a sus hijos o asistir a clases para concluir sus estudios, la inauguración de un nuevo edificio difícilmente resuelve el problema de fondo.
Porque una escuela puede construirse rápidamente, pero las condiciones para aprovecharla requieren mucho más que concreto y pintura.
Familia: donde la solidaridad sustituye al gobierno
Hay una realidad que pocas veces aparece en los informes oficiales: gran parte del trabajo de apoyo social termina recayendo en ciudadanos, activistas y organizaciones comunitarias.
Lo vemos todos los días. Son vecinos quienes organizan colectas para llevar comida a hospitales o asilos. Son ciudadanos quienes atienden necesidades que deberían ser cubiertas mediante políticas públicas eficaces.
La principal carencia social en Aguascalientes sigue siendo el acceso a la seguridad social. Dicho de manera simple: cuando una familia enfrenta una enfermedad, cuando un adulto mayor requiere cuidados o cuando una emergencia económica golpea el hogar, muchas veces debe enfrentarla prácticamente sola.
Esa sensación de abandono es especialmente visible en las colonias del oriente. Y ningún gobierno debería permitir que una familia llegue a considerar que la autoridad está ausente o, peor aún, que se ha convertido en un obstáculo.
Durante demasiado tiempo, el oriente ha sido visto únicamente como una reserva de mano de obra o como una zona a la que se recurre en tiempos electorales. Sin embargo, el problema va más allá de una región específica. También en colonias del norte, del sur y del centro existen familias que enfrentan dificultades similares para salir adelante.
Lo que está en juego no es únicamente el futuro del oriente. Es la capacidad del gobierno municipal para responder a las necesidades más elementales de toda la población.
Aguascalientes necesita autoridades que entiendan que gobernar implica garantizar servicios públicos de calidad, calles en buen estado, acceso permanente al agua potable, alumbrado funcional, recolección eficiente de basura y una política de seguridad que proteja en lugar de intimidar.
Necesita empleos que permitan vivir con dignidad y no únicamente sobrevivir. Necesita que la educación represente una verdadera oportunidad de movilidad social. Necesita que las familias no carguen solas con responsabilidades que corresponden al Estado.
Porque al final, la pregunta es tan simple como incómoda: si el gobierno no puede garantizar lo básico para las familias de Aguascalientes, entonces ¿para quién está gobernando