Frecuencia Azul

Frecuencia Azul

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Cursos, y terapias. Metafísica, Energia, Meditación, Númerologia, Psicoterapia, hipnosis, Círculos para el despertar, desarrollo humano y terapias. In lakech.

Somos un espacio para sanar, despertar y liberar....Compartiendo con una comunidad, en cursos, terapias, viajes holisticos y mas...

Cursos y talleres en diversos puntos de México, aunque nuestro centro está en Monterrey, Col Linda Vista y Montemorelos N.L. Bienvenido (a) es tiempo de despertar y sanar
www.zonamayaholistica.com

terapias. psicoterapia
carta numerologica
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18/06/2026

*VEN A RENOVARTE EN UNA NOCHE MÁGICA* ✨
*NOCHE DE MILAGROS: SAN JUAN* 🌙🔥

El 23 de junio el velo está delgado. Es noche de rituales ancestrales, de fuego, agua y milagros. De soltar lo viejo y sembrar lo nuevo.

Te invito a una noche mágica para:
1. *Liberar* lo que ya no te sirve
2. *Purificar* cuerpo, mente y energía
3. *Activar* tu poder interior

Todo en contacto directo con el agua. El elemento que limpia y renueva.

Pasa un momento con el agua que purifica, y relajación.

📍 *Monterrey* | Col. León XII, Gpe.
Entre Ruiz Cortines y Las Américas
🗓 Martes 23 de junio | 7:00 p.m
🎵 Ceremonia acompañada por JanDael

Inversión: $700
*Aparta tu lugar con $450 antes del viernes 19*

Cupo limitado. El agua te espera.
Mándame DM para apartar



18/06/2026
16/06/2026

Martes holisticos en Monterrey.
Ven este próximo martes a las 7.00p.m a hablar de numerologia.
Encuentra tu comunidad holistica.

16/06/2026

Este próximo martes estaré dentro de una serie de charlas de crecimiento holistico, hablando sobre numerologia. Va a estar muy ameno, y es importante estar en comunidad. Comunícate para reservar espacio, al contacto que te compartimos abajo.
Por esta ocasión será una cooperación consciente, como parte de un proyecto que busca sumar herramientas, en la vida de quien quiere avanzar y abrir su mente a más.
El evento será en Cumbres próximo Martes 7:00p.m
Whatsapp 8120809099




12/06/2026

"LAS PIRÁMIDES SE HAN ACTIVADO. TODAS ELLAS. SIMULTÁNEAMENTE.
Sábado. 3:33 a. m., hora de El Cairo. Todos los sismógrafos en un radio de 500 kilómetros de Guiza registraron una anomalía idéntica. No fue un terremoto. Ni un temblor. Fue un pulso. Un pulso único, uniforme y de baja frecuencia que emanaba directamente desde debajo de la Gran Pirámide.
Duración: 3,3 segundos. Frecuencia: 33 Hz. Profundidad de origen: 330 metros bajo la base.

El gobierno egipcio no dijo nada. El USGS clasificó la lectura como un "error de los instrumentos". Pero el mismo pulso —misma frecuencia, misma duración, misma marca temporal— se registró bajo otros 11 sitios con pirámides alrededor del mundo.
Guiza. Teotihuacán. Pirámide bosnia del Sol. Xi'an, China. Gunung Padang, Indonesia. Tiwanaku, Bolivia. Pirámides de Nubia, Sudán. Cahokia Mounds, Illinois. Göbekli Tepe, Turquía. Angkor Wat, Camboya. Pirámide submarina, Azores.
12 sitios. 12 pulsos. El mismo segundo. La misma frecuencia. A través de 6 continentes y el lecho de un océano.
Un error de los instrumentos no se sincroniza en 12 países.

Las pirámides nunca fueron tumbas. Jamás se encontró una momia dentro de la Gran Pirámide. No había jeroglíficos en sus paredes interiores. Ni objetos funerarios. Nada que coincidiera con alguna tradición funeraria egipcia.

Lo que sí se encontró —y fue clasificado de inmediato por Zahi Hawass en 1998— es una red de conductos cristalinos que atraviesan el núcleo de la estructura. Canales revestidos de cuarzo que conectan la Cámara del Rey con la base, con la cámara subterránea y con una sala situada bajo la Esfinge que nunca se ha abierto al público.
El cuarzo es piezoeléctrico. Al comprimirse, genera electricidad. Al vibrar a su frecuencia de resonancia, amplifica la energía de forma exponencial.

La Gran Pirámide no es un edificio. Es una máquina. Un amplificador de frecuencia construido con 2,3 millones de bloques de piedra caliza y granito; materiales elegidos no por conveniencia constructiva, sino por sus propiedades acústicas y electromagnéticas.
Y el sábado, tras miles de años de silencio, la máquina se puso en marcha.

La frecuencia de 33 Hz no es aleatoria. 33 Hz es la frecuencia de resonancia del hueso humano. La frecuencia a la que la estructura esquelética humana vibra en armonía. La frecuencia que entonaban los antiguos monjes. La frecuencia medida en el interior de cada cámara sagrada construida por civilizaciones que, supuestamente, no tuvieron contacto entre sí.
12 emplazamientos de pirámides. 12 pulsos. 33 Hz. Todos a las 3:33 a. m.
Alguien —o algo— envió una señal a través de una red construida antes de que existiera la historia registrada. Una red que abarca todo el planeta. Una red que, según la arqueología convencional, fue construida por esclavos arrastrando piedras por rampas.
Los esclavos no construyen transmisores de frecuencia global sincronizados. Las civilizaciones primitivas no diseñan sistemas de amplificación piezoeléctrica. Los constructores de tumbas comunes no alinean estructuras con coordenadas estelares con una precisión que ni siquiera el GPS moderno puede superar.

El pulso fue detectado por la red de satélites QFS. Los sensores cuánticos registraron no solo la firma sísmica, sino también la emisión electromagnética. Cada pirámide emitió un haz de energía concentrado —directamente hacia arriba— que se extendió más allá de la atmósfera.
12 haces. 12 ubicaciones. Convergiendo en un único punto a 42.000 kilómetros sobre la Tierra.
La misma altitud que la constelación Starlink.
La antigua red acaba de establecer conexión con la nueva. Un sistema construido antes de la historia se ha conectado con un sistema creado para el futuro. Misma frecuencia. Mismo propósito. Misma red.
Te dijeron que las pirámides eran primitivas. Las pirámides acaban de demostrar que son más avanzadas que cualquier cosa que hayamos construido desde entonces.
CÓDIGO: PYRAMID-PULSE / 33HZ-SYNC / 12-SITES / GRID-ACTIVATED

La tecnología más antigua de la Tierra acaba de despertar. Y se está comunicando con la más reciente. Algo está comenzando.

Las pirámides esperaron miles de años para enviar esta señal. No esperes para compartirla.
FUENTE:
John F. Kennedy Jr Q




12/06/2026

Donde pones tu atención, pones tu intención y la energía del mundial.

Como sabemos: donde pones tu atención, pones tu intención. Y aquello que vemos, crece.

Toda esta información sobre el Mundial, los símbolos, toda la visión ritualezca... sí logra su propósito. Lleva a millones de personas a potencializar algo.

Ser despierto no es solo ver todos esos símbolos. Ser despierto es ser responsable con tu energía y llevarla a otro lugar.

Se estuvo avisando: este es un año de cambios. Este evento marca el fin de cómo fue el mundo. Muchas cosas se van a derrumbar y cambiar.

Entonces, ¿para qué darle atención a tanto símbolo dentro del evento? Es esperado. Y mover tu energía hacia donde no quieres es ser parte. Es permitir la manipulación.

*Desvía tu energía a cosas positivas. Habla de otras cosas. No te quedes ahí.*

Quien aún no logra despertar, quien no puede elevar su frecuencia, solo conecta con lo denso: entidades, larvas, miedo, conspiración. Contagian a otros con creencias que te hacen prisionero.

Cuando subes tu consciencia, ya no ves eso. Ya no te interesa. No está en tu mente.

Vibras en cambios positivos. En sanar. En luz. En sincronía. En señales.

Cada vez que mencionas ese miedo, ese vocabulario, estás vibrando ahí. Y no logras ver más arriba.

Sal de ese punto donde "según despiertas" pero solo ves miedo y densidad. E invitas a otros a estar ahí.

Lleva tu mente a la alta frecuencia. Conéctate con la luz. Con el amor. Con la unidad.

Este tipo de eventos jalan la energía de millones hacia el caos.
Es curioso: cuando ves energía, notas que Belinda no tiene la fuerza para sostener el símbolo de poder que abrió el evento. Se ve nerviosa, bastante. Shakira no es Shakira. Todo está diseñado para jalar tu mente.

*Toma el control de ti.* Lleva tu mente a temas positivos. A estar bien. A sentirte a salvo y en paz. Pon música clásica. Medita. Piensa en cosas que te lleven a algo bueno.

El mundo necesita luz. Y mucha gente vibrando en amor y unidad.

Todo será más y más confuso. No entres a eso.
Mantente centrado. Mantente en claridad.


12/06/2026

Un viaje mistico, único, donde te reconectas, te llenas de energía, y activas tus memorias.
Nos vamos a Egipto en Marzo de 2027. Ven conmigo!!
Se va dando en oagos desde ahora, pero no lo dudes, si lo deseas es posible.



11/06/2026

Las posiciones dentro de una familia.
Genealogia, y constelaciones.

La psicología de Aimé hacia Mónica en Corazón Salvaje se define por una envidia patológica, una profunda inseguridad y un complejo de superioridad. Aunque son hermanas, Aimé ve a Mónica no como a su igual, sino como a una amenaza constante y un obstáculo para validar su propia identidad y estatus. Su relación es un clásico choque de opuestos: la impulsividad y manipulación de Aimé frente a la rectitud, el sentido del deber y la autenticidad de Mónica.
En el clásico de época el vínculo entre ambas se sostiene sobre pilares psicológicos muy oscuros:
_Envidia Edípica y Fraternal: Desde muy jóvenes, la madre de ambas (Catalina) proyecta sus propias frustraciones y favoritismos, lo que genera rivalidad. Aimé, la hermana menor, desarrolla una necesidad desesperada de atención y validación. Al percibir que Mónica posee una pureza y una rectitud moral que ella es incapaz de alcanzar, Aimé responde con resentimiento, buscando destruir o arrebatar todo lo que le trae felicidad a su hermana.
La Dinámica y Relación con su Hermana Mónica La relación entre ambas es una de las dinámicas psicológicas más complejas de la historia. Se construye sobre la base de la ambivalencia: el amor filial mezclado con una intensa rivalidad.
_La Sombra de su Hermana: Gran parte de la psique de Aimé está definida por su relación con su hermana Mónica. Mientras que Mónica representa la pureza y la abnegación, Aimé vive en una constante sombra de comparación. Esta dinámica crea en ella una envidia arraigada y una necesidad compulsiva de arrebatarle a Mónica lo que ama, buscando reafirmar su propio valor y superioridad a través de la conquista
Envidia encubierta: A menudo Aimé minimiza a Mónica tildándola de "aburrida" o "mojigata". Este mecanismo de defensa le permite a Aimé sentirse superior y justificar sus propias faltas, ocultando en el fondo el resentimiento que siente hacia el afecto y la admiración genuina que otros (como Juan del Diablo) llegan a sentir por Mónica.
Doble juego constante: Aimé utiliza a Mónica como un apoyo emocional y, a menudo, como un escudo protector frente a sus propias fechorías. A su vez, le genera culpa y manipula las situaciones para salirse con la suya.
Rivalidad por el afecto: Desde el inicio existe una tensión respecto a figuras masculinas importantes en su entorno, donde Aimé busca competir constantemente para reafirmar su atractivo frente a la figura de su hermana.
_ Su obsesión con Juan del Diablo —a quien utiliza para saciar sus impulsos pasionales, pero a quien abandona por conveniencia— es un ejemplo. Cuando Mónica comienza a establecer una conexión real y profunda con Juan, el ego de Aimé no soporta ser "desplazada" por la hermana que ella consideraba sumisa o inferior.

_ Celos Destructivos y Proyección El motor de sus acciones hacia Mónica es la incapacidad de soportar su éxito emocional y moral. Proyecta sus propias carencias en Mónica, intentando manchar la rep**ación de esta última para sentirse mejor consigo misma y justificar sus propias traiciones. Su objetivo es mantener a Mónica en una posición de inferioridad sumisa.
La escritora María Zarattini construyó esta relación como un contraste psicológico absoluto. Mientras que Mónica evoluciona hacia una mujer empática y dispuesta al sacrificio, Aimé se estanca en el egoísmo, la manipulación y la superficialidad. Esto hace que Aimé utilice la culpa y el chantaje emocional sobre Mónica, aprovechándose de la lealtad y el buen corazón de esta última.

Estos rasgos pueden sanarse con terapia de constelacion.
Presencial y en linea.
Comprendes y haces conscientes los procesos. Liberas y avanzas, por que todo toma orden en tu energía.



08/06/2026

𝐋𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐜𝐮𝐞𝐫𝐩𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞 𝐜𝐚𝐧𝐬𝐨́ 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐫 𝐭𝐮𝐦𝐛𝐚
𝐍𝐨 𝐞𝐫𝐚 𝐠𝐫𝐚𝐬𝐚 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐦𝐞 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐚𝐛𝐚, 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞. 𝐄𝐫𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐚𝐣𝐞𝐧𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐢́ 𝐚 𝐝𝐞𝐯𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫. 𝐘 𝐞𝐬𝐨, 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧𝐨 𝐥𝐨 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐚, 𝐩𝐞𝐬𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚.

Mire, compadre, siéntese aquí un momento. Pídase un ron, que yo invito, o mejor pídalo usted, que a mí siempre me da vergüenza pedir. No sé si usted ha sentido alguna vez que su cuerpo no le pertenece. Que es un museo de todo lo que le pasó a su gente antes de que usted naciera. Yo lo siento desde que tengo memoria. Y no es poesía, no. Es grasa. Es peso. Es la herencia de los mu***os instalada en mis caderas como quien se instala en una casa que no piensa abandonar.

Déjeme que se lo cuente todo. Le ruego que no me juzgue, o que me juzgue solo un poco, lo suficiente para que sepa que me está escuchando. Porque una pasa media vida explicando su cuerpo a médicos que no miran a los ojos, a dietistas que recetan planes como quien receta plegarias, a familiares que dicen «cierra la boca, muchacha, que eso no es hambre, es ansiedad». Y una se calla. Se calla porque lo que tendría que decir es tan largo, tan sucio, tan lleno de sótanos y de mu***os, que mejor se come otro pedazo de pan y se lo traga con la vergüenza.

Hace calor en La Habana. Siempre hace calor, pero hay calores distintos. Está el calor del mediodía, que es un calor de metal y asfalto, y está el calor de la madrugada, que es un calor de sábanas húmedas y recuerdos que se pegan a la piel como una segunda camisa. Yo conocía bien esos dos calores, pero había un tercero. Uno que venía de dentro, del horno lento de la ansiedad, de la caldera que alguien encendió en mi infancia y que nadie supo apagar. Ese calor no se iba con una ducha fría ni con un vaso de ron. Ese calor era mi temperatura base desde que tengo uso de razón.

Verá usted: durante más de veinte años me declaré la guerra. Pero no fue una guerra de las que salen en los periódicos, con sus fechas y sus generales. Fue una guerra sucia, doméstica, de las que se libran en la cocina a las tres de la madrugada, cuando todos duermen y una abre el refrigerador con la desesperación de quien busca a Dios en un pedazo de pastel. Conté calorías como un avaro cuenta sus monedas. Me untilde el cuerpo de ejercicios, de dietas, de castigos. Y cada mañana la báscula —esa p**a despiadada, compadre, perdone la palabra— me devolvía el mismo veredicto: culpable.

Pero hay una verdad que descubrí tarde, o no tan tarde, porque las verdades del alma nunca llegan a destiempo. La descubrí un atardecer en el Malecón, viendo cómo el mar se tragaba el sol con la misma indiferencia con que la vida se traga los sueños de una. Mi cuerpo no era un enemigo. Mi cuerpo era un archivo. Un archivo donde estaban escritas, con tinta de células y papel de piel, todas las historias que mi familia no había querido contar.

Cuando era una niña —una niña con trenzas y zapatos rotos, compadre, una niña que todavía creía que el mundo era un lugar seguro—, alguien profanó el templo de mi piel. No me pida detalles, que hay dolores que no se narran, se llevan. Pero aquel día, o aquella noche, mi cuerpo tomó una decisión que mi mente aún no podía formular: se haría grande. Se haría tan grande que nadie, nunca más, podría volver a tocarla sin su permiso. Y la grasa —esa que los médicos llaman exceso y los dietistas pecado— fue mi armadura. ¿Es eso un error del metabolismo? ¿O es acaso la inteligencia más honda de la materia, esa que no razona pero actúa, esa que no habla pero protege?

Pero no era solo el miedo, compadre. Era también el vacío. Ese vacío con forma de madre. Mi mamá siempre estaba a punto de irse, incluso cuando se quedaba. Estaba sin estar, ¿me entiende? Su mirada estaba en otra parte. Su abrazo era un simulacro. Y yo, para llenar ese hueco, comía. Comía pan, comía dulces, comía todo lo que encontraba. Comer era traerla de vuelta. Almacenar grasa era retenerla, hacer acopio para un invierno que empezó en mi cuna y amenazaba con durar toda la vida.

Y luego estaban los otros, compadre. Los que no llegaron a nacer. En mi familia hubo niños que se fueron antes de morder el aire, hermanos que quedaron en el limbo de los que no tienen nombre. Y yo, por una lealtad que no elegí, me convertí en su tumba. Mi grasa les dio carne. Mi cuerpo se hinchó para hacerles sitio. Porque en la familia nadie puede ser olvidado. Y si los vivos no recuerdan, los mu***os se hacen kilo.

Hay un científico americano, un tal Porges, que explica esto mejor que yo. Dice que el sistema nervioso no distingue entre un león que te persigue y un recuerdo que te acosa. Y yo lo sé, compadre, vaya si lo sé. Mi nervio vago —ese hilo que va del cerebro a las tripas— se quedó atascado en modo guerra. Mi cuerpo seguía huyendo de peligros que ya eran polvo, de enemigos que ya estaban mu***os, de ausencias que ya no podían ser colmadas. ¿Comprende ahora por qué fracasaban todas mis dietas? No era falta de voluntad. Era un exceso de memoria.

Pero entonces, compadre, apareció el Método de Resonancia Límbica TriFOCAL. O mejor dicho: apareció una palabra. Apapacho. Dicen que viene de los toltecas y que significa acariciar el alma. Y yo, que llevaba media vida en guerra conmigo, entendí que apapachar era lo contrario de juzgar. Era bajar al archivo, abrir los legajos, y leer sin miedo.

Y bajé. En la penumbra del archivo de mi cuerpo encontré los expedientes. Cada kilo era un folio, cada pliegue una nota al margen. Aprendí a leerlos despacio, como quien hojea un libro viejo sin prisa, sin miedo a lo que va a encontrar. La respiración coherente me enseñó que se puede inhalar calma y exhalar sentencias que ya han prescrito.

Luego, en una de las carpetas más amarillas, me encontré con la niña del muro. No lloraba. Estaba sentada en un rincón, oliendo un pedazo de pan duro como si fuera el perfume más caro del mundo. Me senté a su lado. Pedí un ron doble, compadre, y me quedé callada. Al cabo de un rato ella me ofreció el pan. Olía a mi madre, a mi abuela, a todas las mujeres que me precedieron. Compartir el pan con los fantasmas: eso fue sanar.

Después reescribí el título del archivo. Donde antes decía «Fortaleza sitiada» ahora dice «Jardín con las puertas abiertas». Porque una es lo que se cuenta, y yo me contaba pura guerra. Sentir diferente requiere contarse diferente, y cuando una cambia el título del legajo, el cuerpo —que es el primer lector, el más leal— obedece.

Y en los sueños, compadre, esas novelas que una escribe sin querer mientras duerme, los mu***os salieron del archivo. Ya no me pedían que los cargara. Me daban las gracias, se echaban un café y se iban caminando despacio hacia la luz.

Hoy no peso lo que pesaba. No porque haya encontrado la dieta perfecta —esas no existen— sino porque encontré la paz imperfecta. Dejé de cargar a los mu***os. Dejé de llenar con comida el hueco de la madre. Dejé de creer que estar grande era la única forma de estar a salvo.

Y sin embargo, no soy feliz. No, compadre, no lo soy. Pero soy mía. Y eso es más de lo que nunca tuve.

Si usted, que me ha escuchado, ha sentido alguna vez que su cuerpo es un archivo de sombras, o que la grasa le protege de algo que no sabe nombrar, no se quede en la superficie. Baje. Abra el archivo. Lea los expedientes. Y devuélvale a cada quien lo que le pertenece.

Agende una consulta de diagnóstico y aprendizaje en el Protocolo de Resonancia TriFOCAL. En menos de una hora, en un espacio donde no hay juicio, solo apapacho, usted puede empezar a soltar lo que nunca fue suyo. Porque la armadura fue necesaria, compadre. Pero ya no lo es.

👤 Humberto Del Pozo López ©2026

💙 — Centro Bert Hellinger: Resonancia - Trauma - Constelaciones Familiares — 💙

Para aprender el método a través de relatos, identificando lo que ya haces, lo que te falta
y, lo que puedes agregar:

𝐀𝐏𝐀𝐏Á𝐂𝐇𝐀𝐓𝐄
𝐔𝐧 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐧𝐬𝐞ñ𝐚
web.facebook.com/share/p/1EHeAyEW5z/


04/06/2026

***✨ ¿POR QUE HA APARECIDO ESA PERSONA EN MI VIDA?
LAS RELACIONES COMO REFLEJO DE NUESTRO INTERIOR ✨***

A veces nos preguntamos: "¿Por qué ha aparecido esta persona en mi vida que me hace sentir tan mal?" o "¿Por qué estoy viviendo esta experiencia tan dolorosa?"

La respuesta es la siguiente:
Todas nuestras vidas anteriores, experiencias vividas, personas conocidas, recuerdos de alegrías y sufrimientos, dolores que no han sido sanados, etc.., absolutamente todo lo que hemos experimentado, queda grabado en nuestra mente subconsciente.

La mente subconsciente es la memoria de todas nuestras experiencias; es el disco duro donde quedan registradas.

Cuando se presenta alguna situación o persona en tu vida que te hace sentir dolor, ese dolor no te lo causa la otra persona, sino que ya está dentro de ti, en tu subconsciente.

Y esa persona o situación en concreto, es una proyección de tu propia mente para ayudarte a sanar ese dolor que estaba enterrado dentro de ti.

Esa persona será un espejo tuyo en el cual se reflejarán esas emociones negativas que tienes que resolver.

Con la ayuda de esa persona, ese dolor que está en tu subconsciente aflorará a la superficie y de esta manera podrás saber que está ahí... tomar consciencia de que tienes algo que hay que sanar.

Todas las personas son espejos que nos ayudan a reflejar aquellos aspectos de nosotros mismos que no hemos sanado.

Y estas personas son creadas por nosotros mismos; son proyecciones de nuestra mente, con la finalidad de que nos reflejen lo que hay que resolver de nuestro interior.

Por ejemplo, cuando hay un miembro de nuestra familia, con el que no nos llevamos bien. Esa persona nos hace sentir enojo, ira, rencor, incluso odio.

En realidad, no es la persona que nos lo provoca, sino que la emoción negativa (enojo, ira, rencor, odio) ya estaba en nuestro subconsciente... Esa persona tan solo nos lo ha reflejado. Nos ha ayudado a ser conscientes de ese dolor.

Por tanto, no podemos culpar a nadie, ya que nadie nos causa sufrimiento; ellos nos ayudan a que afloren los aspectos negativos que ya tenemos dentro y que debemos sanar.

Hemos de estar agradecidos por esas personas que nos hacen sentir "mal", porque ese "mal" ya lo teníamos dentro.

Esto sucede mucho con las relaciones de pareja. Suele ser, en la gran mayoría de los casos, que las parejas son las personas que nos reflejan los dolores que tenemos en nuestro subconsciente.

Si no hay dolor, haga lo que haga tu pareja, no puede afectarte para nada.

Por eso Buda decía: "Todo lo que te molesta de otros seres es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo".

Cuando ACEPTAS que tienes ese dolor o emoción negativa, estás abriendo las puertas a la sanación. Porque aceptación implica sanación.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para la evolución de nuestra consciencia. 💓

Gracias, gracias, gracias!

Nos amo 🫂

Nos bendigo🙏

Dios con nosotros y en nosotros🕊️

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