07/06/2026
𝐁𝐈𝐁𝐋𝐈𝐎𝐆𝐑𝐀𝐅𝐈𝐀 𝐃𝐄 𝐀𝐃𝐎𝐋𝐅𝐎 𝐌𝐀𝐑𝐓𝐈𝐍 𝐊𝐈𝐍𝐆 𝐋𝐎𝐀𝐍𝐄 (1842-1880)
𝐎𝐫𝐢́𝐠𝐞𝐧𝐞𝐬 𝐲 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚
Adolfo Martín King Loane nació el 30 de enero de 1842 en el Callao, puerto que habría de forjar su carácter y al que consagraría su vida entera. Fue bautizado apenas diez días después de su nacimiento, el 9 de febrero de 1842, en la parroquia de
San Simón y San Judas Tadeo del puerto chalaco. Hijo de don Carlos King y de doña Tomasa Suane, creció en el seno de una familia humilde y trabajadora.
Tuvo un hermano mayor, Manuel de la Natividad, bautizado el 27 de diciembre de 1834, quien falleció prematuramente a los 18 años, el 8 de octubre de 1852, según consta en el libro 4.° de defunciones, folio 11, de la misma parroquia.
𝐅𝐨𝐫𝐦𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐜𝐢𝐯𝐢𝐥
Sus primeros pasos en la educación los dio en el Colegio Nacional, dirigido por don Roque Unzueta, y posteriormente amplió sus estudios en un colegio particular a cargo de don Jacobo López Castilla, institución en la que se distinguió por su conducta intachable y su notable aprovechamiento académico.
Al concluir su educación, Adolfo se volcó al mundo del comercio desempeñándose como agente de Aduana en el Callao, oficio que lo vinculó profundamente al movimiento portuario de su ciudad natal. Paralelamente, se integró como miembro de la
Guardia Civil instaurada por el señor Prado, dando así sus primeros pasos en el servicio a la patria.
𝐒𝐨𝐜𝐢𝐨 𝐅𝐮𝐧𝐝𝐚𝐝𝐨𝐫.
En el año 1860, Adolfo King tomó parte activa en uno de los hitos fundacionales de la historia peruana: fue socio fundador de la primera compañía de bomberos del
Perú, denominada entonces "Chalaca I" —hoy Compañía de Bomberos Voluntarios Unión Chalaca N.°1— institución a la que permanecería ligado de manera indisoluble hasta el fin de sus días.
Su liderazgo natural y la confianza de sus compañeros lo llevaron a ocupar la Comandancia de la compañía en dos ocasiones: durante los años 1864–1865 y nuevamente en 1875, consolidando su figura como uno de los pilares de la institución bomberil chalaca.
𝐒𝐞𝐫𝐯𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐚
𝑩𝒂𝒕𝒂𝒍𝒍𝒂 𝒅𝒆 𝑨𝒃𝒕𝒂𝒐 (1866)
Cuando la patria llamó a defender su soberanía frente a la escuadra española, Adolfo King respondió sin vacilación. En 1866 se incorporó a la Guardia Nacional y marchó bajo el mando del entonces Comandante Miguel Grau Seminario. Participó en la histórica Batalla de Abtao en calidad de amanuense, actuación que
fue reconocida con el otorgamiento de una medalla al mérito.
𝙂𝙪𝙚𝙧𝙧𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙋𝙖𝙘𝙞́𝙛𝙞𝙘𝙤 (1879–1880)
En 1872, durante el gobierno de Manuel Pardo, fue nombrado Capitán de la 1.ª Compañía del Batallón N.°2 de la Guardia Nacional en el Callao. Al estallar la Guerra del Pacífico, fue convocado a Arica en la especialidad de artillería,con la misión de reclutar voluntarios entre los trabajadores de la Aduana y ciudadanos chalacos. Formó una columna de sesenta hombres, debiendo incluso desalentar a más de treinta que, por fervor patriótico, insistían en seguirle.
Partió rumbo al sur en una maltrecha escuadra, poniéndose a las órdenes del Contralmirante Montero y asumiendo los más penosos trabajos de fortificación en el Morro de Arica.
𝐋𝐚 𝐛𝐚𝐭𝐚𝐥𝐥𝐚 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐥: 𝐌𝐨𝐫𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐀𝐫𝐢𝐜𝐚, 𝟕 𝐝𝐞 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝟏𝟖𝟖𝟎
En la madrugada del 7 de junio de 1880, aproximadamente a las 05:30 horas, las fuerzas chilenas iniciaron el asalto definitivo al Morro de Arica. La guarnición peruana contaba apenas con 1,918 hombres y 19 cañones anticuados frente a un enemigo ampliamente superior. En el Morro, bajo el mando conjunto del Capitán de navío Juan Guillermo Moore, el Capitán de corbeta Manuel I. Espinoza, el de artillería Cleto Martínez y el de guardias nacionales Adolfo King, 160 hombres —muchos de ellos ex tripulantes de la fragata Independencia— resistieron con denuedo inquebrantable.
Adolfo King comandó la 2.ª División de las Baterías del Morro hasta el último instante. Según el testimonio del sobreviviente José Basso, de 21 años, el cuerpo del capitán King fue hallado entre los cadáveres diseminados al pie del morro, combatiendo en lo más recio del fuego. El fletero Pablo Suparo y don Federico Sosa quien se encargó de inhumarlo, declararon haberlo visto defender
su posición hasta el amargo final. A diferencia de la mayoría de los caídos, que fueron arrojados desde la cumbre del morro, Adolfo King tuvo la fortuna de ser enterrado por conocidos y amigos que le prodigaron una sepultura digna.
Hoy en dia descansa en la 𝐂𝐫𝐢𝐩𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐇𝐞́𝐫𝐨𝐞𝐬.